miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mar de Encinas (A nuestra dehesa)


El rumor de tus hojas
Danzando al viento
Susurran historias
Añejas como el tiempo

Centenarias raíces
Abrazadas al suelo
Espesura esmeralda
Ocultaba el cielo


El olor del cantueso
El tomillo y la jara
Perfumaban tu cuerpo
Cada alborada

Y el brillo del rocío
Te mudaba en un gran
Mar de encinas

Sin medidas
Sin final

A pesar de las manos
Que te abren heridas
Tu seno calmado
Acoge la vida

En la noche serena
Mil versos te acunan
Tu alma le presta
Esplendor a la luna

El olor del cantueso
El tomillo y la jara
Perfumaban tu cuerpo
Cada alborada

Y el brillo del rocío
Te mudaba en un gran
Mar de encinas

Sin medidas
Sin final

Autor: Francisco Serrano

martes, 3 de diciembre de 2013

Víspera de Bodas (Las dudas de última hora)

La noche es triste y oscura
Las horas se hacen muy largas
Me duele hasta el pensamiento
De darle vueltas amargas.


Mañana será ese día
De ternura disfrazada
Ese día que tú quieres
Que a mí no me importa nada.


La luna me hace mil guiños
Cómplice de mis entrañas
Y yo tiemblo como niña
Pensando sólo en mañana


Quiero que amanezca el día
Quiero que despunte el alba
Quiero casarme contigo
Sentir desnuda tu alma



Autores: 
Carmen Guerra, Francisco Serrano.

Hijos del Hambre

(A los extremeñ@s que nunca dejaron su tierra)
Se dice que en Extremadura nacían dioses; lejos de la realidad lo que siempre nacieron y siguen naciendo fueron emigrantes. Durante las décadas 50-60 fue tal la sangría que sufrió esta Tierra que hoy los emigrantes y sus hijos superan en número a los extremeños que viven dentro de la Comunidad. Esta composición propia pretende ser un homenaje merecido a aquellos a los que, el amor a la tierra o el miedo a lo desconocido, pudo más que la miseria y el hambre y se quedaron en su Tierra para siempre. De los que casi nunca se ha escrito nada y que fueron los verdaderos hijos del hambre.



Sabiendo como tú sabes
que sólo con tu sudor
nunca crecerán los panes
más que fatiga y dolor

Seguro, estás seguro
que los surcos que tú labras
no tienen ningún futuro
por más que dobles la espalda

Queriendo como los quieres
tus hijos ya se marcharon
en busca de nuevas mieles
las que aquí nunca encontraron

Ahora vives pensando
que atrás quedaron sus males
cambiaron su vida en el campo
por asfalto y arrabales
cambiaron su vida en el campo
por asfalto y arrabales

Como el agua del torrente busca la salida
Como ese niño hambriento que implora y mendiga

Como la abeja que busca y no encuentra su enjambre
Así quemaron su vida los hijos del hambre

Autor Francisco Serrano Pérez